martes, 27 de febrero de 2018

Aquí en tu pecho

Tú que en tu abrazo enredas mi alma,
anuda tu pensar en mis entrañas
y dime qué escondes en cada mirada.
Se pone el sol entre tus pestañas,
duerme, corazón, duerme
ahora que te velan las estrellas,
descansa sobre mis deseos,
sobre mi ausencia mojada.
Y salta por los tejados de la poca cordura que aún nos queda,
salta y cae con fuerza,
deja huella en mis desvelos...
Eres nube traicionera y mis sueños meces,
me empapas,
estremeces,
jugando a ser tú el viento y yo el barco de vela.
Y la tormenta de tus labios me atrapa.
Y el mundo parece más pequeño, 
más humano,
más nuestro, 
ahora que te tengo.
El mundo parece un lugar menos extraño,
durmiendo aquí en tu pecho.

Irremediablemente unidos por la muerte.

"Irremediablemente unidos por la muerte,
irremediablemente amarrados a ese abrazo ausente,
a ese azul añil del mar tiñéndose del negro de sus almas.
Irremediablemente locos en un mundo que ata,
que aprisiona,
que engaña,
que se muere,
que mata.
Irremediablemente destinados a perderse una y otra vez
en el eco de una noche eterna y fría
como el sonido de una explosión muda."
No se me dan bien las palabras, por eso intento hablarte con silencios, gritarte hasta que se me seque la garganta, fumarme el humo que sale de tus ojos turbios mirando a las estrellas muertas.
Porque en mi antiguo jardín tuve las mejores vistas y no hablo de paisajes,
tuve los mejores días y no hablo de soles,
tuve, tuve, tuve
y no entendí que poseer es de pobres. 

Rota y torcida

Mi chico vintage,
mi poeta maldito,
el hijo bastardo que la luna desterró del cielo,
el último aliento de Merlín en su cueva,
el pájaro que arde y renace eternamente,
su fuego...
Las lágrimas de hielo que jamás salen de sus ojos,
el nudo en la garganta,
mi soga,
la asfixia,
su ausencia en el pecho,
la muerte temprana de esos ojos negros...
Los días de lluvia,
los gritos de rabia en el viento,
la tormenta en los pulmones,
el olvido prematuro del alcohol y el recuerdo eterno de un corazón roto.
Dos.
Diez.
Una musa hecha de niebla que desaparece
perdiendo la cabeza entre siluetas mudas,
luces de neón parpadeante,
cadenas invisibles,
cables que chispean...
Una musa hecha de niebla que desaparece
y encuentra su alma
rota y torcida.