sábado, 31 de enero de 2015

Estados alterados de una mente encerrada. (No busquéis sentido)

Pajaros, no cantan. Está varada, la estrella, no hay playa, se oye el mar. Arena. Arena en los pies, viento. No le gusta el vals. Pequeña, una esquina, corre, corre, cae y le duelen las rodillas, se hace pequeña, todo negro. No enciendas la luz. No enciendas la luz. A veces quiere Sali, las esquinas aprietan. A veces, quiere salir. Le da miedo. Debajo del agua, huesos. Me mareo, debajo del agua huesos, en el viento su cabello ¿Qué quería? Nada bueno. Canta. Canta agudo, dulce, flojo, suave, un hilo de voz y ella canta. La escucha el sordo. Ella no sabe que es sordo y el sonríe, el tampoco sabe que ella es muda. Pero canta. No enciendas la luz... Las cortinas rotas, rojas, quemadas, colgando harapos sucios, las ventadas con cristales a medias no reflejan, un camino de tierra, bosque viento y mar. No hay playa. Rompe un cristal, su mano sangra. Le sangra el vientre, lo aprieta, lo odia, lo siente, no quiere, no es suyo, le odia, le sangra, golpea, una esquina, las esquinas duelen. Debajo del agua, huesos. “Te quiero”. No es muda, el sordo no lo sabe, se ha ido, no es muda, es que no quiere que le hablen. Morados, arañazos, sangre, el viente crece, odia, golpea, sangre. Crece, Llora. No enciendas la luz, ellos no lo saben. Ellos lo saben. Lo saben. Llaman a la puerta, sangra, odia, se levanta y grita. No está. No dan las tres. No hay nadie.  “Lo siento, solo quería jugar.” Se oye. “No se juega con el dolor ajeno, niña.” “A mamá no le importa.” 16 años. Carbón. No existe. Es un espejo, la ventana. Una poesía encriptada, soy yo. “Resuelve el puzzle” se escribe, chirría. Me miro, a mí, no al espejo. El espejo está vacío, no hay reflejo, es ventana. No existe. “Estoy dentro” se oye. Miro por la ventana, niebla. Espesa, niebla, se oye una voz aguda, canta, nikosia, está cantando, veo el vestido negro pasear en la arena. Llaman a la puerta. La misma escena, la chica en la esquina, le sangra el vientre, llora, odia, lo golpea, se mantiene en silencio, me mira, “no lo entiendes”.  3. ¿Quién era? Solo 3. No las tres. No iban a dar las tres. Luna dijo que el astro giraría a las tres... Nunca llegaron las tres.. El astro giró. Sonríe. Estoy entendiendo. Huesos bajo el agua. Llora. Luna. Luna. Todo azul. Noche eterna. Frío. El lobo aúlla, dejan de llamar a la puerta. Miro por la ventana, el lobo aulla, ojos grises. “Estoy dentro”.  El lobo me mira, recuerdo. Bosque, olor a roble, a madera mojada, no hay viento. Salí corriendo. 19. No le quiere, recuerda. Por eso sangra. Bosque. Fui yo. Hierbas...¿Qué quiere? La entiendo. La entiendo. La amo. La comprendo. La miro, la entiendo. La perdono. Me abraza, “te quiero, gracias”. Descansa. Descansa, no hay cielo...La habitación vacía, el espejo. “Completa el puzzle, te quiero.” 

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